Actualmente estamos en fase de expansión de nuestras colmenas y aspiramos a poder mantener una producción propia con un volumen sostenible en el tiempo. Por ello no aspiramos a convertirnos en una gran explotación si no seguir un modelo de apicultura estante y con un número de colmenas que garantice el trato humano a cada una de ellas. Pensamos que a medida que el número de colmenas aumenta se pierde la noción de que son seres vivos, entes con personalidad que precisan ser tratados como tal, no como un mero número o caja llena.

Priorizando la recuperación del entorno más cercano por encima de la trashumancia, aspiramos a poder mantener las colmenas fijas en un mismo lugar durante todo el año, hito bastante difícil de conseguir hoy día si lo que se persigue es la rentabilidad económica.

Por ello nuestros mayores esfuerzos se centran en la búsqueda y re creación de espacios únicos, alejados de grandes explotaciones, con la mayor diversidad de flora y fauna posible. Así pretendemos garantizar una estabilidad a las colonias que facilite su refuerzo, pudiendo así estudiar y combatir sus amenazas con mayor acierto y eficacia.

Para compensar los recursos económicos que dejan de ganarse mediante la explotación de las colmenas, ahondamos en otros aspectos como la divulgación, las actividades agroturísticas y el desarrollo de herramientas tecnológicas, así como en la concienciación.